viernes, 27 de septiembre de 2013

La sopa


La sopa es uno de los platos tradicionales de la cocina criolla. A decir verdad, yo la detesto. Sin embargo hay quienes la idolatran. Algunos hasta prefieren sustituir un plato balanceado por una sopa. Mal. Generalmente algunos padres obligan a sus hijos a consumir este plato de agua, verduras, fideos, carne, papas, en fin... un sin número de ingredientes que, en cierta forma, están bien; pero debido a la cocción  prolongada de estos (hirviéndolos por horas), hace que pierdan sus valores nutricionales, sobre todo de los vegetales.  Lo que no pasa si los consumimos crudos o al vapor.

Digamos, pues, que la sopa no es un buen alimento, mucho menos para los niños, que en edad etapa escolar; necesitan fuentes de proteínas, frutas, vegetales, lácteos, carbohidratos saludables y grasas. Ni para los ancianos, ya que ellos necesitan proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales -sobre todo vitaminas, muchas vitaminas-; pero en cantidades diferentes.  

Pero todo esto no quiere decir que dejen de preparar la sopa, ya que a muchos les es agradable al paladar. Lo correcto es que luego la complementemos con un plato con un alto contenido en proteínas.
   
No quiero ni mencionar lo que son las sopas instantáneas, con cantidades elevadas de sal  (cloruro de sodio), constituyen un riesgo para la salud del consumidor. Pueden afectar al riñón y generar problemas de hipertensión arterial.

Debido al agitado  ritmo de vida, las personas optan por comprar esta sopa industrializada, en vez de cocinar algo realmente saludable. La sopa instantánea debe ser descartada inmediatamente.



!Deja que la buena alimentación sea tu medicina!



jueves, 26 de septiembre de 2013

Mito o verdad: ¿Al mezclar la avena con la leche, se pierden nutrientes?


Entre las más lejanas memorias de mi niñez, recuerdo que mi madre todos los días me preparaba en el desayuno la famosa y conocida avena siempre con leche. Este alimento por su alto valor nutritivo es una opción muy común que las madres de familia utilizan para la alimentación de sus hijos, sobre todo en edad escolar. Incluso en programas del estado como “QALI WARMA” para mejorar la alimentación y nutrición de los niños más pobres del Perú, el consumo de avena con leche es habitual.
Sin embargo hoy en día, estudiando y formando parte de la industria alimentaria me pongo a pensar en que años atrás en mi niñez, desconociendo conocimientos previos, no me nutria, solo me alimentaba, pues la preparación de esta combinación no es la más adecuada para recibir todos los beneficios que estos alimentos, sobre todo los que la leche aporta a nuestro organismo.
Pero, ¿Por qué sucede esto?
La avena contiene ácido fítico y este tiene la capacidad de unirse a minerales, de tal manera que impide la absorción de esos minerales en el proceso de digestión. Un gramo de ácido fítico puede capturar un gramo de calcio.  El ácido fítico se encuentra en cereales, leguminosas y oleaginosas entre 2 a 5 gramos por kilo de alimento.
Como vemos este ácido impide que podamos absorber todo el calcio que nos puede brindar la leche.
A pesar de esto, es bueno saber que esta interacción se puede evitar fácilmente y así seguir consumiendo la tan deliciosa y saludable avena junto con la leche sin perder ningún nutriente.
El calor inhibe la acción del ácido fítico, es así que lo adecuado es sancochar la avena hasta lograr su cocción y luego incorporar la leche. Es decir una vez ya apagada la cocina, al final del proceso de cocción. Así el ácido fítico se descompone y no se une a los minerales. De esta manera nos nutrimos y disfrutamos de un delicioso platillo, ya que son muchos los beneficios que nos aportan como: Contiene aminoácidos esenciales que ayudan a estimular el hígado para producir más lecitina, esta depura los compuestos pesados del organismo. La fibra soluble de la avena beneficia a las personas con diabetes, debido a que favorece la digestión del almidón estabilizando los niveles de azúcar, sobre todo después de comer. Facilita el tránsito intestinal  y evita el estreñimiento. Contiene sustancias fotoquímicas de origen vegetal que ayudan a prevenir el riesgo de cáncer. Posee carbohidratos de absorción lenta, lo que permite un efecto de saciedad más prolongado y un mayor control de los niveles de azúcar en la sangre. Es una buena fuente de grasas insaturadas omega 6, lo que ayuda a disminuir el colesterol malo. Contiene vitaminas del complejo B, los cuales están involucrados en el desarrollo y mantención del sistema nervioso central. Tiene los niveles necesarios de calcio para prevenir la desmineralización ósea.

Por todas estas razones, adquiramos la costumbre de esta nueva forma de prepararla y no solo evitar consumirla.