La sopa es uno de los platos tradicionales de la cocina
criolla. A decir verdad, yo la detesto. Sin embargo hay quienes la idolatran.
Algunos hasta prefieren sustituir un plato balanceado por una sopa. Mal. Generalmente
algunos padres obligan a sus hijos a consumir este plato de agua, verduras,
fideos, carne, papas, en fin... un sin número de ingredientes que, en cierta forma,
están bien; pero debido a la cocción prolongada
de estos (hirviéndolos por horas), hace que pierdan sus valores nutricionales,
sobre todo de los vegetales. Lo que no
pasa si los consumimos crudos o al vapor.
Digamos, pues, que la sopa no es un buen alimento, mucho
menos para los niños, que en edad etapa escolar; necesitan fuentes de
proteínas, frutas, vegetales, lácteos, carbohidratos saludables y grasas. Ni
para los ancianos, ya que ellos necesitan proteínas, carbohidratos, grasas,
vitaminas y minerales -sobre todo vitaminas, muchas vitaminas-; pero en
cantidades diferentes.
Pero todo esto no quiere decir que dejen de preparar la sopa,
ya que a muchos les es agradable al paladar. Lo correcto es que luego la
complementemos con un plato con un alto contenido en proteínas.
No quiero ni mencionar lo que son las sopas instantáneas,
con cantidades elevadas de sal (cloruro
de sodio), constituyen un riesgo para la salud del consumidor. Pueden afectar al
riñón y generar problemas de hipertensión arterial.
Debido al agitado ritmo
de vida, las personas optan por comprar esta sopa industrializada, en vez de
cocinar algo realmente saludable. La sopa instantánea debe ser descartada
inmediatamente.
!Deja que la buena alimentación sea tu medicina!
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